El pollo a la plancha tiene fama de ser una de las comidas más fáciles y rápidas que podemos preparar . Y lo es. El problema aparece cuando esos pocos minutos de sartén terminan convirtiendo una pechuga tierna en un filete seco, duro y difícil de disfrutar. No es necesario cocinarlo lentamente ni recurrir a marinados de varias horas para evitarlo . Si los filetes no son demasiado gruesos, cinco minutos pueden ser suficientes para conseguir un pollo dorado por fuera y jugoso por dentro. La diferencia está, sobre todo, en controlar el grosor, la temperatura y el tiempo. Uno de los principales problemas de la pechuga es que no suele tener un grosor uniforme . Si se cocina una pieza gruesa directamente en la sartén, el exterior puede estar listo mucho antes de que el centro alcance una temperatura segura. Para cuando termina de hacerse por dentro, las zonas exteriores ya han perdido demasiada humedad. La solución es sencilla: cortar la pechuga en filetes de grosor similar o aplastarlos ligeramente antes de cocinarlos . No tienen que quedar extremadamente finos, pero sí lo suficientemente uniformes para que toda la pieza se haga prácticamente al mismo tiempo. También conviene evitar llevar el pollo directamente de una nevera muy fría a la sartén. Sacarlo unos minutos antes ayuda a reducir el contraste de temperatura , aunque por seguridad alimentaria no debe permanecer mucho tiempo fuera del frigorífico. El siguiente paso es calentar bien la sartén antes de añadir el pollo. Se puede poner una pequeña cantidad de aceite de oliva sobre los filetes o directamente en la superficie de cocción y, cuando esté caliente, incorporar la carne. Aquí llega uno de los errores más habituales: mover continuamente los filetes. Es mejor dejarlos cocinar sin tocarlos durante los primeros minutos para favorecer que se doren . Después se les da la vuelta y se termina la cocción por el otro lado. En filetes finos y uniformes, unos dos o tres minutos por cada cara pueden ser suficientes, aunque el tiempo exacto dependerá del grosor . Más que seguir el reloj de manera estricta, lo importante es no prolongar la cocción una vez que el pollo esté hecho. La referencia más segura es la temperatura interior: la parte más gruesa debe alcanzar aproximadamente 74 °C. Un termómetro de cocina permite comprobarlo sin tener que cortar constantemente el filete y perder sus jugos. Otro detalle que suele pasarse por alto ocurre cuando el pollo ya está fuera de la sartén. En lugar de cortarlo inmediatamente, es preferible dejarlo reposar un par de minutos . Durante ese breve descanso, los jugos se redistribuyen por la carne. Si se corta nada más retirarlo del fuego, parte de ese líquido termina sobre el plato en lugar de permanecer dentro del filete. También hay que tener en cuenta que el pollo continúa cocinándose ligeramente después de retirarlo de la sartén debido al calor acumulado . Por eso, dejarlo varios minutos de más al fuego «por si acaso» suele ser precisamente lo que acaba secándolo. Con una pechuga cortada en filetes de grosor uniforme, una sartén bien caliente y una cocción breve, no hace falta mucho más para conseguir un buen resultado. Se puede añadir sal, pimienta, ajo, limón o las especias que se prefieran , pero la jugosidad dependerá fundamentalmente de no excederse con el calor y el tiempo. El pollo a la plancha no queda seco porque sea una preparación rápida. Muchas veces ocurre justo lo contrario: queda seco porque lo cocinamos durante demasiado tiempo por miedo a que permanezca crudo en el centro . Controlar el grosor y retirar la carne en su punto permite preparar en apenas unos minutos uno de los platos más sencillos del día a día sin renunciar a una textura tierna y jugosa. Y si quieres saber más trucos para tu pechuga de pollo a la aplancha esté deliciosa, apunta el truco de este carnicero : nunca debes echarle sal al pollo antes de cocinarlo o éste que usan los chefs para que la pechuga de pollo nunca quede seca .
Muchos padres ayudan a sus hijos a reunir el dinero necesario para la entrada de una vivienda. Sin embargo, esa donación puede tener consecuencias más adelante, cuando llegue el momento de repartir la herencia. ¿Debe recibir lo mismo quien ya ha obtenido una donación que sus hermanos? Sobre este tema ha hablado María Cristina Clemente, una notaria conocida por compartir consejos legales en redes sociales. En uno de sus vídeos de TikTok explica cómo pueden influir las donaciones a los hijos en el reparto del patrimonio familiar. Su objetivo, señala, es «evitar futuros conflictos entre vuestros hijos cuando en algún momento vayan a ser vuestros herederos». Para ilustrarlo, Clemente plantea una discusión entre hermanos: uno recibió de sus padres 30.000 o 50.000 euros para comprar un piso y después pretende participar en la herencia en las mismas condiciones que los demás. La notaria explica que, en las sucesiones sujetas al derecho común, los padres deben aclarar en la escritura «si lo que ese hijo recibe es un anticipo de herencia o, por contra, una mejora». En el primer caso, lo recibido se tendrá en cuenta para calcular lo que le corresponde al repartirla. «Revisa tu escritura de donación, porque si no dijiste nada la ley decidió por ti y decidió que es anticipo de herencia», recomienda la notaria. Esto significa que, como regla general, si ese hijo hereda junto a sus hermanos, lo recibido en vida se descontará de lo que le corresponda en el reparto. Los padres, explica, pueden impedir que esto sea así en la escritura de donación o en el testamento, pero sin perjudicar la legítima de los demás herederos. Por otra parte, Clemente recuerda que el testamento permite expresar cambios de criterio sobre el tratamiento sucesorio de esa ayuda. «¿Que has cambiado de opinión, que quieres hacerlo de una manera diferente? Siempre podrás cambiarlo por medio de un testamento», explica. Finalmente, la notaria advierte de que donar en vida no permite esquivar los derechos hereditarios de los demás hijos. «Mucho cuidado con pretender dejar por vía de donación todo a un hijo para excluir así a otro u otros», señala. «Nadie puede dar por donación más de lo que podría dar por herencia», termina.